Sabaoth, empieza por reírte de ti mismo. Como dice la frase, así nunca te faltarán motivos para reírte. El mundo no es una película. Ni una ópera. Ni una tragedia griega. El mundo es muchas cosas, pero eso no. Todos necesitamos que ocurra algo: algo que nos sacuda la vida y nos llene de pasión, algo que nos haga pensar que todo merece la pena.
Pero veo en tus reflexiones miles de cosas que son ciertas, cosas que quizá tenías a tu alrededor y no habías visto: qué ocurre con el colegio, el conservatorio, la facultad, tu vida social. Y últimamente lo estás mirando todo con el mismo cristal. Decía Sabina que los que no se engañan no se desengañan. Plantéatelo: ¿te estabas engañando antes? ¿todo lo que hiciste por el colegio en algún momento de tu vida era inútil y sin fuste? No creo. ¿Tanto descuidaste la carrera? Tampoco. Sigues adelante. ¿Tan inútiles fueron siempre tus esfuerzos? No, porque te has tirado a heteros que ya querrían algunas, maripuri. ¿Cuánto de este dolor de cabeza pre-angeliano es que en realidad, Sabaoth, amor, no ha pasado absolutamente nada? ¿Cuánto son ganas de que pase algo y rabia porque no sucede? Si llevas semanas en un callejón sin salida de diplomacia, intentando que el Sr Saco-mi-nick-de-las-pegatinas-del-bollicao no se entere de lo que quieres ¿no es un tanto contraproducente que ahora vayas y le montes un pollo porque no se dio cuenta de que tenía que ayudarte? Sigo luego en un post de verdad, no sea que NdelT me riña.