pues sonríe, leches

Sobre "pues yo no sonrío"

Sabaoth, empieza por reírte de ti mismo. Como dice la frase, así nunca te faltarán motivos para reírte. El mundo no es una película. Ni una ópera. Ni una tragedia griega. El mundo es muchas cosas, pero eso no. Todos necesitamos que ocurra algo: algo que nos sacuda la vida y nos llene de pasión, algo que nos haga pensar que todo merece la pena.

Pero veo en tus reflexiones miles de cosas que son ciertas, cosas que quizá tenías a tu alrededor y no habías visto: qué ocurre con el colegio, el conservatorio, la facultad, tu vida social. Y últimamente lo estás mirando todo con el mismo cristal. Decía Sabina que los que no se engañan no se desengañan. Plantéatelo: ¿te estabas engañando antes? ¿todo lo que hiciste por el colegio en algún momento de tu vida era inútil y sin fuste? No creo. ¿Tanto descuidaste la carrera? Tampoco. Sigues adelante. ¿Tan inútiles fueron siempre tus esfuerzos? No, porque te has tirado a heteros que ya querrían algunas, maripuri. ¿Cuánto de este dolor de cabeza pre-angeliano es que en realidad, Sabaoth, amor, no ha pasado absolutamente nada? ¿Cuánto son ganas de que pase algo y rabia porque no sucede? Si llevas semanas en un callejón sin salida de diplomacia, intentando que el Sr Saco-mi-nick-de-las-pegatinas-del-bollicao no se entere de lo que quieres ¿no es un tanto contraproducente que ahora vayas y le montes un pollo porque no se dio cuenta de que tenía que ayudarte? Sigo luego en un post de verdad, no sea que NdelT me riña.

lucille, 26th December 2003, Friday, [03:20-03:28] @ amanecer en casa

pues yo no sonrío

Supongo que no lo he intentado con las suficientes ganas. Pasar de estar mal siempre por la misma razón. Pasar de dejar de sonreír por algo que no tiene solución. O que si la tiene, está lejos.

No sé, igual es que no sé cómo hacerlo. Siempre se repite la misma historia, una y otra vez; siempre acabo obstinado, obsesionado, centrado en una sombra de una idea, como si en ello me fuera la vida. Qué cosas... siempre igual. Aparece, lo guardo, y lo persigo. Y hasta que no lo consigo, de una manera u otra, no puedo vivir en paz. Mi vida se compone de eso hasta que se termina. A lo mejor sí que me va la vida en ello. Una vez escribí lo siguiente:

Granada, 20 de enero de 2002. 23:58

Esta noche me he puesto a pensar en mis cosas. Por desgracia o por fortuna, cuando me pongo a pensar en mí, tengo que compartir ese tiempo contigo. Porque cuando pienso en mí inevitablemente apareces tú. Y así analizando mi vida, me he planteado que se compone de tres cosas:

yo, tú, y el resto del mundo.

Respecto del primero, se asemeja más a un trapo inútil o a una marioneta que a una persona desde que te conoce. Todo se hace mecánico, todo es monótono, todo se hace por inercia y con escasa motivación, porque la única motivación eres tú, tan inalcanzable como lo son las estrellas, como son los océanos infinitos... y yo ando por mi vida, sólo, muerto de sed; de sed de ti, porque beber de ti es como beber del agua que da la vida.

En lo que concierne al tercer elemento, es totalmente secundario. Un universo entero no es suficiente para competir contigo. Cuando tú estas el mundo se convierte en algo imaginario, algo borroso... me sobra el mundo cuando pienso en tí. Todo es vacío, a la vez que todo está lleno de vida cuando tú apareces. Eres como un ángel que alegra y da vida a todo lo que le rodea. Y todo muere cuando te vas. Eres como un dios, como una divinidad a la que alaban todas las criaturas. Te pediría que fueras mi dios, si no fuera porque lo que siento es tan humano, tan profundamente humano, que sin su humanidad perdería todo sentido.

Y respecto a ti... que decir de ti. Cómo expresarte con palabras. Me resulta imposible. Lo único que sé es que te necesito a mi lado, porque muero por momentos cuando no estás. Sólo pensar en ti y recordarte es lo único que me mantiene aferrado a la vida.

No puedo encajarte en mi mundo. Tu papel es tan difuso como estas palabras que se me ocurrían mientras pensaba en ti. Estas palabras que intentan definirte como un elemento importante en mi vida, un elemento más que destacable, que me supera a mí mismo y a mi ansia eterna de amarte; intentan definirte como un elemento que supera al resto del mundo, que lo eclipsa y lo hace irrelevante... Lo intentan pero no pueden, porque tú no eres una parte de mi vida.

Eres mi vida entera.

0:20

Eran los principios de Atlantis. Cuando escribía al viento lo que sentía. En concreto esto lo escribí en una de esas épocas en las que perseguía algo. Una de esas ilusiones que perseguí. Y que terminaron mal.

Ahora, por una vez que encuentro algo sólido que perseguir, algo con futuro, me encuentro sin salida. Sin solución. Sin posibilidad siquiera de mover ficha. Es más: me encuentro sólo jugando. Normalmente no necesito que nadie me ayude, pero en esta ocasión me hacía falta un apoyo más que nunca, una segunda opinión a mano, alguien que trabajara junto a mí. Y estaba más solo que nunca.

Eso ha sido lo peor de todo. No tener más cómplice que el Jabber, y que la única cosa a la que podía agarrarme, la única salida, no hiciera más que desentenderse una y otra vez.

Me comporto como un niño, ya lo sé. Que esta historia se repite una y otra vez. Que me acabo haciendo daño por las mimas cosas. Que podría, debería, intentar hacer algo por salir del ciclo. Pero es que no puedo. Me encuentro partido: la parte de mí que quiere perseguir esa ilusión, que no hace más que verla realizada y disfrutar con esa triste proyección del futuro; y la otra parte que se repite constantemente que no tiene salida, que es mejor abandonar, que es absurdo e improductivo. Y para colmo, solo.

No me sale hacer otra cosa. Funciono por ilusiones.

¿Es malo intentar amar? Acaso no sea intentar amar lo que hago mal. Acaso sea la manera en que lo intento.

sabaoth, 25th December 2003, Thursday, [19:16-19:34] @ EL día de Navidad