Se te pasará, niño.
Volverás a confiar, aunque no ciegamente.
Volverán a hacerte daño, aunque duela de forma diferente.
Volverás a creer que tienes caparazón, hasta que llegue otro y te lo vuelvas a quitar.
Volverán las oscuras golondrinas...
M.
P.D. Te lo dice alguien que pasó un año con caparazón, hasta que apareció 1052 ;-) Besitos.
que me estoy haciendo más duro. Creo que esto empezó en el momento en el que decidí que no me iba a dejar llevar tanto. Momento que no sé en qué orden cronológico se sitúa, la verdad. Supongo que fue después de Farru, o después de Alejandro y puesto en práctica después de Farru. No sé, y realidad da igual.
Siempre tengo miedo de excederme con lo de la frivolidad, y que al final todo sea frívolo y que nada me importe. Al fin y al cabo me gustaba como era yo antes. Quizá el yo de antes era un yo un poco más ingenuo, o más tonto, pero al fin y al cabo era bonito. Con sus partes malas, por supuesto. De hecho, con sus partes muy malas. Todos recordamos con cariño ahora el febrero que tuve entre Jardinero y Alejandro. Las noches monotemáticas entre el Jabber y Atlantis. Que si algo tenían en común era mi desesperación. Quién se iba a esperar que las cosas acabarían así. Empezando por el hecho de que mi absurda e infantil insistencia al final acabó dando su fruto, y terminando en el hecho de que Alejandro y yo ahora... bueno, Alejandro y yo ahora somos amigos. Él es chico, yo lo quiero. Ehm, me he ido un poco por la tangente.
Yo estaba hablando de mi caparazón y tal. Bueno, es que ni siquiera puedo decir que sea un caparazón. Claro, como resulta que León no está aquí, que está en Córdoba, pues es todo como más fácil. Lo de hacerse el duro, vaya. Lo duro es que yo esté tonteando con León, en verdad. (Nota al pie: recordemos la primera aparición de León en la lista desordenada de ideas al final de Now I'm high).
Aunque como decía S hoy: parece importarte mucho la edad de León.
Que me da igual. Me da igual si mi caparazón no es de verdad, si es de verdad y es contraproducente o si es de verdad y acaba convirtiéndose en permanente y me convierto en una persona fría, o al menos más fría de lo que era antes. Bravo por los que están dentro del escudo, y que se jodan los que quieren entrar. Que estoy harto de que la gente se abandere con mentiras bonitas y fáciles de creer, y que luego salga igual de rápido que ha entrado, ya estemos hablando de mi cama o de mi vida.
De todas formas, no se trata de dejar de ser simpático y agradable. Se trata de no dar tu confianza así porque sí.