Señoras y señores, ESTO es lo último decente que yo escribí en Atlantis.
Han pasado cienes y cienes de cosas que prometo relatar - si es que me acuerdo, porque todo puede ser que mi subconsciente no quiera recordarlas - ahora que tengo más tiempo. Que siempre gusta repasar los meses en tu diario y recordar las cosas que pasaban. Incluso aunque a veces no sean buenos recuerdos.
Molaba mucho más cuando le mandaba mis recuerdos a Atlantis.
A los seis meses de escribir este mi último pensamiento decente, he de apuntar:
1) No es algo que puedas desconectar.
2) Una parte de mí está siempre aislada. Abstrayendo, mirando números y patrones.
3) Cuando deberíamos estar más cerca, una parte de mí está aún muy solo. Contando los toques de sus dedos. Toque. Toque. Toque toque. Toque toque toque. Toque toque toque toque toque.
4) Espera. Es eso... Eso es la secuencia de Fibonacci! Sea lo que sea lo que hice para merecerte, seguro que no fue suficiente.
Una vez calmadas mis preocupaciones, los números se vuelven menos importantes que tu tacto.