5461 palabras más tarde, lo entiendo un poco mejor.
Esta tarde tengo una clase de cuatro horas y la directora quería verme, mañana tengo otra clase de cuatro horas, el miércoles tengo una clase de cuatro horas y una de cinco a la vez - amén de un consejo de dirección al que obviamente no voy a asistir, el jueves otra de cinco, y quiero tener terminados cuatro trabajos monográficos para el viernes (uno por mañana libre).
Por si alguno se preguntaba por qué no escribo últimamente en Atlantis.
Or even: who needs poetry?.
Son las ocho de la mañana y ya estoy delirando. Eso no es positivo, pero me temo que es lo que hay.
Ayer, por ejemplo, en un ejemplo de surrealismo delirante (aún más que la vez que me corté con una baguette, o aquella otra en la que me corté con la tapa del yogur), llegué a casa muerta de hambre y la olla me hizo el vacío.
Permitidme que insista: la olla, al hervir, creó un cierto vacío en su interior y no pude abrirla. Estaba muerta de hambre y la puta olla, que ni siquiera es exprés, se negaba a abrirse. Y yo estaba desmayada de hambre. Fui a llorar frente a la tele, y me quedé dormida prácticamente antes de cambiar de canal. Recuerdo vagamente un eco del Biography Channel.
Cuando me despertó (el teléfono), ya se había descomprimido (la olla). Esta vez, para evitar que cuando volviera a sonar (el teléfono) mientras intentaba ejecutar una de las tareas básicas de mantenimiento de mi organismo y una de las leyes de la física me dejara totalmente impotente ante un cacharro de metal de aspecto extraterrestre (la olla), pues, hm, la destapé.
Y pude comer.
No sin que sonara (el teléfono), claro.
Creo que llegaremos a tiempo a la feria de la semana que viene. Eso han prometido los de la imprenta. Y como no me dé prisa, Zimt (y yo) no llegaremos a tiempo a la guardería y al trabajo (respectivamente). Creo que esta semana toca hacer más outsourcing de la cuenta, porque, honestamente, se me está yendo la pinza, industrially.
Tres, o cuatro, horas más tarde, media hora antes de la reunión de por la tarde (a las 20h), llega visita: son mis tíos, a pedime el router (Jazztel les ha dejado tirados, yipi) y a acompañarme a la reunión (él también va). Entonces suena el (teléfono): son las siete y media y el diseñador aún sigue currando en lo mío para que llegue a la imprenta. Yo ya pensé que lo habían dejado estar, que no llegábamos, que lo haríamos por digital y nos saldría por un pico cada folleto. Pues no. Ahí está, haciendo horas extras por mí. Hablamos. Abro el Firefox, el Word y el Acrobat. Y el ordenador empieza a putearme, big time. ¡Es nuevo, joder! Diez segundos pensando cada vez que le doy a un botón. Está, incluso, más lento que yo; si al menos estuviera igual de lento, nos entenderíamos.
Pasa el tiempo: mi visita sigue en el salón. Llevan ya tres cuartos de hora esperándome. El ordenador se cuelga. El Freehand se cuelga. El Word se cuelga. El Firefox, pues sí, el Firefox también se cuelga. Ya llego un cuarto de hora tarde. En una mano tengo el teléfono y en la otra el teclado: Zimt juega en la distancia, con mi tía: ¿Lucille, estás bien?... Sí, sí, ya voy...
Llega mi tío. Con el (otro) teléfono. El móvil. Es Sab.
- Hola amor. Cualquier cosa que sea, no puedo. De verdad que no puedo.
- Cariño, tengo un dilema moral.
- ¡¿Un dilema moral?!
- Ese dilema que dices ¿puede esperar dos horas?
- No, a esa hora ya se lo habré dicho a mis padres.
- ¿A tus padres?
Finalmente, llego media hora tarde a una reunión que dura una hora. Se supone que yo soy la que levanta acta, además. Están discutiendo los estatutos. Durante la reunión, suena (el teléfono). Gracias a algo, no es para mí. Es para mi tío.
Así que sí, todo va bien. Gracias a todos los que os habéis preocupado por mí en estos días de soledad premenstrual.
Pero si de verdad me queréis, por el amor de todo lo que es bueno, escribidme un email.
Ánimo, niña, que tú puedes con to lo que te echen. Y si necesitas desahogarte telefónicamente, call me, sweetie. A todo esto, espero que lo pasaras bien en Madrid. No sabes la rabia que me dio tener que dejarte tan pronto. Better luck next time, I hope. :-****
Tampoco hay Zimt, ni P. No llevo pasta encima y en mi banco hay 49,07 lerus. El programa que sirve para lo que estoy haciendo cuesta 3000, y probablemente los vale: el programa gratuito que estoy utilizando se cuelga y se cierra por las buenas. Llevo 15 minutos de 50 y la entrega es el lunes.
Estoy haciendo esto porque la razón número tres (necesito la pasta). Pero se me ocurren mejores maneras de pasar un jueves.
Ahora tengo que irme de la oficina antes de que el barrio se ponga chungo de verdad. Yupiii.
No sé si Atlantis es la causa o el resultado de que no espere recibir nada del mundo. Algo no encaja, y es que cuando más escribimos todos, más escribo yo, así que algo debo esperar (¿no?). Pero hay otro factor independiente: quizá es la angustia existencial transitoria, quizá es no tener a nadie a quien contarle ciertas cosas.
La otra cara de la moneda es pensar, de repente, que Atlantis ya no es «un nadie» sino que es una serie determinada de personas. A algunas de las cuales no les puedes contar ciertas cosas (o sí que podrías, pero no conscientemente, por aquello de meter el dedo en la llaga y cosas así). Luego quieres decirles algo, y les llamas, les mandas un email, un mensaje al móvil, y no hay puta manera.
¿Ves? Ahora Sab podría sentirse aludido > ofendido, pero no va por ti niño, va en general. Ahora todo el mundo se enfada, o quizá nadie porque no hay nadie leyendo, y yo me pregunto ¿en qué quedamos? ¿esto lo lee alguien o no? Porque si no me sirve para contar secretos ni para publicar noticias, ¿para qué está? Probablemente, para escuchar las cosas que nadie quiere oír: para que yo las deje salir... ¡y hala! a ver mundo. Ya me estallaréis en la cara otro día. O no.
Sección secretos a voces: no tengo novia, pero casi. Este fin de semana me han pedido salir, como en los viejos tiempos. Lo hemos dejado en novia portuaria, pero como ella dice, no tiene ningún sentido llamarlo de ninguna manera. Decía Vegetalia sobre esto mismo, hace meses: «que tú no le pongas nombre no quiere decir que no lo tenga». Y ahí queda la cosa. No pasó nada y se pasó mucho, pero es que los sitios públicos son así, aunque queden por, no sé, la misma plaza de Chueca.
También he estado ejerciendo de gafapasta (me encanta la palabra, perdonad que la meta con calzador) en la FNAC con MalaLesbiana (autodenominada como tal). No éramos gafapastas, y se nos vio el plumero cuando ya decididas a irnos, nos miramos de reojo y decimos:
¿Pasamos por los cómics?
Jiu jiu. Y allí estuvimos media hora, partidas de risa. Es un encanto de niña. Y ha sido Babelita, así que seguro que M. me da el visto bueno.
Hoy he encontrado dos faltas en mi futuro folleto. Menos mal que sólo tendré quinientos ejemplares.
Ya os contaré el sueño de las faltas de ortografía otro día. Ahora me voy, que mi barrio ya es chunguérrimo.
Por el fin de semana, por utilizar las instrucciones que te apunté en la servilleta mientras me distraías, y por seguir estando ahí.
gorraplana
Es cierto, se me había olvidado.
... le den un premio de un montón de pasta.
Gracias, gracias.
Lo que pierdas en una mudanza, lo encontrarás en la siguiente, pero sólo si pierdes una tercera.
... una segunda... ¿no?
Sí, bueno, pero no importa, perderás otra la siguiente vez que te mudes.
Creo que me he perdido, y ya no sé si hablamos de macroeconomía o de collares de cristal de murano.
Pero gracias por guardar mi collar todos estos años, te amo y mucho.
Oh, ha sido una noche estupenda. En la primera parte del sueño estábamos en un albergue perdido con un montón de otra gente, al que sólo se podía llegar en tren. Akúbika y yo nos besábamos dulcemente, abrazados muy, muy fuerte, y yo notaba su piel de chica, y que es más menos igual del alto que yo. En este sueño no pasaba nada más, porque a Akúbika súbitamente tiene mucha hambre, y nos vamos a por algo de comer. Es todo muy tranquilo.
Al siguiente sueño voy en tren: hay que comprar los billetes al viejo hippy de la recepción, porque es muy tarde para que te los vendan en taquilla. Él tiene un programa para reservártelo por internet, de los que imprimen una etiqueta en clave. Luego me da muchos billetes pequeños, que van componiendo el importe total de lo que he comprado, como cuando fui en bus a Timbaki, en Creta. Sólo que esta vez voy a Galicia, que es también Murcia (la periferia, mismo da). La confederación de empresarios (voy mucho últimamente) se parece ahora al plató de 50x15.
Aquí aparece estelarmente Angelina Jolie, que está en un atril en el centro. Habla perfecto español en mi sueño, y pienso, ah, como Viggo Mortensen. Está dando una conferencia sobre cómo no deben ser tan capitalistas hijos de puta, es muy dinámica y se mueve por las gradas. Cuando acaba, tanto los empresarios como su presidente, que son casi todo tíos, aplauden con entusiasmo y le dan la razón. El presidente se parece mucho al abogado yupi de pelo largo de la interpretación del otro día: «Señoras y señores, Angelina Jolie». Me hace gracia lo falsos que son, pero pienso que quizá a ella sí la escuchen.
Al acabar la conferencia se forma el típico enjambre alrededor del conferenciante. Yo voy, con calma, y veo a los que se han acercado a ella: son chicos y chicas jóvenes, rubios, entre modernos y gotiquillos: mucho rímel y vinilo, indiscriminadamente. Angelina me ve, y hace un gesto de reconocimiento, y de pequeño agobio. Está hablando con una chica rubia muy emocionada y su novio, que lleva un flequillo asimétrico a lo Bowie. Se meten al cuarto de baño y ella me hace un gesto mudo de ahora voy.
Cuando salen, ella cruza la pequeña multitud y me coge fuerte de la mano. No te pierdas, susurra. Se hace difícil no soltarse. Unos y otras quieren darle un beso en la boca, y yo no la culpo por hacerles caso porque todos son bastante guapos. En estos dos sueños tengo mucha paciencia.
Finalmente, casi todo el mundo se va y conseguimos sentarnos en un rincón de esta enorme sala negra, en un enorme sofá de cuero negro junto a la esfera blanca. Es el rincón más cálido y silencioso, donde podemos hablar. Nos acordamos de cuando nos conocimos, en el campamento de Amnistía Internacional: de los viejos tiempos, de nuestras cosas y nuestros amigos. No sabes cuánto me apetece abrazarte otra vez toda la noche, dice. Y nos abrazamos en el sofá, y descansamos del mundo.
Me despierto, me río, y me vuelvo a quedar dormida. Quizá en el sueño ella siga allí.
Y allí sigue.
Cariño, esta noche he soñado que dormía con Angelina Jolie. Ja, por eso te reías tanto cada vez que me movía.
Me despierto y ya tengo ánimo para volver a irme a trabajar, aunque sea el primer domingo de cuaresma. E incluso para descolgar tres de las cinco las cortinas a las que les ha salido moho y meterlas a la lavadora.
Es curioso, pienso, es P el que está enfermo y tiene fiebre, y yo la que deliro.
rrrrr.. el de soñar estar abrazado a alguien en un sofá me lo conozco.... rrrrr
En resumen, no soy muy fan de los tatuajes en sí (aunque Angelina los tenga, suele olvidárseme).
En mi sueño lo hacía con una chica cubierta de tatuajes. Eran una caligrafía árabe muy intrincada, con forma de lágrima, que le recubría el cuerpo con un dorado oscuro. Podría haber sido henna, pero era mucho más definida que la henna que yo he visto. Eran tatuajes de verdad.
Lo curioso de este sueño no es que yo estuviera disfrutando de un cuerpo cubierto de mensajes muy probablemente coránicos: eso no me importaba. En mi sueño yo estaba pensando:
No importa que esté cubierta de tatuajes, porque aunque estén en árabe, yo sé que no tienen faltas de ortografía.
Reacción de MalaLesbiana: Friki.
Reacción de NdelT: Estás enferma.
Por si no me conocíais ya.
Pues yo esta mañana he soñado contigo. En una cuba de las de recoger escombros alguien había dejado una pila enorme de libros y cómics, y tú y yo (con alguien más, que podría ser Akúbika) nos abalanzamos sobre ellos al grito (mío) de: "¡Hay Astérix!¡Hay Astérix!". Había dos tomos muy gordos de Mafalda y aunque al principio los cogí los dos luego te di uno y tú te pusiste muy contenta.
Mis sueños son mucho menos excitantes que los tuyos, por lo que se ve. ;)
Me alegra ver que por lo menos eres una enferma sin complejos y hablas de tu trastorno en público (besito).
... porque si te das cuenta, me he pasado la noche soñando que estaba apalancada en algún sitio (aunque en buena compañía).
Por si te resulta curioso, una vez rescaté un medio tomito de Mafalda que había debajo de un arbusto. A mi profesora de danza del vientre se le cayó un anillo con un diamante al contenedor y no fue por él, pero por Astérix y Mafalda yo sí me metería a un contenedor de escombros. O a varios. Aunque tenga el Todo Mafalda.
Es que los libros no se tiran, tía.
pinta sin parar... mojar y extender...
y vuelve a empezar.
Estoy escribiendo cosas sobre mi empresa, y repasando materiales antiguos. ¡Qué rollera soy!
Ahora, a lo que iba. Ayer me preguntó MalaLesbiana que si eso de los secretos a voces iba por ella. Lo dijo asustada, y lo entiendo. Es que no queda claro que la chica con la que estuve por Chueca no es la misma que la chica con la que fui a la Fnac. Es lo que pasa, cuando uno escribe las cosas para que queden crípticas y no hieran sensibilidades o resulten harto incriminatorias. Pero no os preocupéis, que lo aclaro ahora mismo.
¡Con lo platónico que fue todo, amor! No podía confundirme... ni nos dimos la mano, ni nos besamos, ni te até a ningún sitio (con mi kit de macramé). Ni si quiera nos pueden decir que los que se pelean se desean. Así que tranquila, creo que no estoy nada confusa al respecto.
¿Qué decías de no sé qué fiesta? ;-P