Al final, siempre que digo que contaré cosas más tarde a la vida le da por seguir adelante. Cada vez queda menos tiempo y hay más cosas que contar.
Por ejemplo, mis vacaciones. Por qué, para qué, durante cuánto tiempo me las tomo, etc. Pero parece que cuanto más digo que quiero estar de vacaciones, más cosas por hacer van surgiendo: encargos de la familia (¿alguien sabe cómo se gestiona una apostilla de La Haya en España?), cosas atrasadas a las que les va llegando su momento, preparativos para el comienzo de la actividad de la empresa, llevar a la becaria de turismo por Cartagena (that would qualify as holidays, wouldn't it?), mil cosas, en definitiva, el lío en el que se convierte mi vida cada vez que soy yo la que la gestiona.
Estoy haciéndome una serie de propósitos de enmienda: me prometí que una de las cosas que no haría sería llenar estas vacaciones de actividad por todos lados (en este escrito, las cosa que quiero cambiar van en cursiva, marcadas con un asterisco, por ejemplo: sobreactividad*). Son vacaciones de no hacer nada, me dije. Pero bueno, el que no se autoengañe un poco (hay quien lo llama fe) que tire la primera piedra. Aunque entre la autosugestión, la fe y el autoengaño* haya unas barreras delgadas y borrosas, intento ir siempre por el lado que me lleva a donde quiero ir.
Ayer no una sino dos personas (que no se conocen entre sí) me pidieron que escribiera. Y yo, como soy una niña muy bien mandada*, aquí estoy. En realidad necesitaba ese empujón. Le contaba a P que me cuesta mucho dejar una actividad* para empezar otra: por eso en mí llegar tarde* es tan común. Por eso me ha venido bien esta patada. Por eso ahora estoy llegando tarde a devolver unos pantalones, llevar un traje a que me lo arreglen, llamar a dos personas, hacer la compra para hacer la comida para la visita de estos niños: por no poder dejar una actividad*, por la sobreactividad*, por siempre llegar tarde*, por ser una niña tan bien mandada*.
En resumen, por no saber decirme que no ni a mí misma (*).
Así que, como un paso de todo esto, ayer me fugué el colegio. Quiero decir, que se hizo tarde(*) para llevar a Zimt al cole y una vez en la calle di media vuelta y no fuimos. Hacía tiempo que no me fugaba nada (aunque se me da mejor que otros dejen sus clases que dejarlas yo, como la otra tarde con el francés de uno de mis [ex]compañeros). Lo pasamos bomba, la compra, todo el día jugando, haciendo cosas por casa.
Le decía a P que sé que estoy de vacaciones porque estoy cocinando. Es más, cuando hago postres, sé que estoy absolutamente de vacaciones. Hay una serie de necesidades básicas en la vida: comer, dormir, y otras cosas que traen visitas a los blogs.
Para que tu vida no se resienta, tienes que satisfacer tus necesidades básicas a diario. Sin embargo, en mi caso para comer hay que trabajar, y trabajar te deja poco tiempo y ánimo para el resto de las cosas (¿no es una locura?). Y sin embargo, sigues teniendo que comer, etc. Así que lo haces cuando puedes, como puedes. Haces lo que buenamente se puede con lo que hay en casa y el tiempo que tienes. Y dices... cómo molaría... comer Solomillo en Salsa de Ciruelas, Casaña Casera Del Padrino, Pollo al Curry con Piña especial Lucille. Dedicarle a todo su tiempo, calentar a fuego lento, cocer las cosas en su jugo, llenarte lentamente la boca, o la violencia de devorar sin pausa, sin levantar la vista, cerrar los ojos e intentar recordar el momento, dejar que la última gota se deslice por tu interior, contemplar con los ojos entrecerrados el algodón blanco frente a ti, con los restos del naufragio, casi inconsciente ya, mientras el aire se llena con el aroma del Café Expreso con Leche y Mucha Espuma, Canela y Chocolate en Polvo por Encima, gracias cariño, esto es amor y Lo Demás Son Tonterías.
Pero la mayor parte de los días el título del plato es Con Suerte Tenemos Media Hora, Sin Ella Veinte Minutos. Y así, la verdad, no hay quien coma, pero, a día de hoy, todavía tenemos costumbre de comer todos los días. Hemos hecho incluso el propósito de sentarnos a comer, con mantel y todo. Y volver a desayunar juntos (otra costumbre perdida por los putos horarios extraños). Y así con tantas cosas que necesitan ponerles un poco de atención, una cantidad mínima de tiempo, un hacerse a la idea, un recuperar la costumbre. Pero que, por unas cosas o por otras, no se acaban de dar, porque siempre surge algo en el último momento.
Así que sé que estoy de vacaciones porque estoy cocinando. Hoy voy a probar la receta de la famosa Lasaña Casera Del Padrino, a ver qué pasa. Tengo tantas cosas que hacer, y tantas ganas de hacerlas... es sólo que me falta el realismo de saber a cuántas me da tiempo y a cuántas no. Para empezar, ya llego una hora tarde a todo, así que tengo que fugarme unas cuantas. Es una de las otras cosas que me he propuesto aprender.
Pues nada, ya que te pones a sobreactivarte... ¿Me pasas la receta de la lasaña? Te explico: la lasaña es uno de tantos tipos de pasta que compramos mucho. Así que cuando hicimos la mudanza nos encontramos con siete (7) cajas de lasaña en casa, y ahora hay que comérselas (o no).
Y tan bien lo hicieron que casi se me ha olvidado lo que es la confianza.
¿Puede uno aprender a no enamorarse?
que me estoy haciendo más duro. Creo que esto empezó en el momento en el que decidí que no me iba a dejar llevar tanto. Momento que no sé en qué orden cronológico se sitúa, la verdad. Supongo que fue después de Farru, o después de Alejandro y puesto en práctica después de Farru. No sé, y realidad da igual.
Siempre tengo miedo de excederme con lo de la frivolidad, y que al final todo sea frívolo y que nada me importe. Al fin y al cabo me gustaba como era yo antes. Quizá el yo de antes era un yo un poco más ingenuo, o más tonto, pero al fin y al cabo era bonito. Con sus partes malas, por supuesto. De hecho, con sus partes muy malas. Todos recordamos con cariño ahora el febrero que tuve entre Jardinero y Alejandro. Las noches monotemáticas entre el Jabber y Atlantis. Que si algo tenían en común era mi desesperación. Quién se iba a esperar que las cosas acabarían así. Empezando por el hecho de que mi absurda e infantil insistencia al final acabó dando su fruto, y terminando en el hecho de que Alejandro y yo ahora... bueno, Alejandro y yo ahora somos amigos. Él es chico, yo lo quiero. Ehm, me he ido un poco por la tangente.
Yo estaba hablando de mi caparazón y tal. Bueno, es que ni siquiera puedo decir que sea un caparazón. Claro, como resulta que León no está aquí, que está en Córdoba, pues es todo como más fácil. Lo de hacerse el duro, vaya. Lo duro es que yo esté tonteando con León, en verdad. (Nota al pie: recordemos la primera aparición de León en la lista desordenada de ideas al final de Now I'm high).
Aunque como decía S hoy: parece importarte mucho la edad de León.
Que me da igual. Me da igual si mi caparazón no es de verdad, si es de verdad y es contraproducente o si es de verdad y acaba convirtiéndose en permanente y me convierto en una persona fría, o al menos más fría de lo que era antes. Bravo por los que están dentro del escudo, y que se jodan los que quieren entrar. Que estoy harto de que la gente se abandere con mentiras bonitas y fáciles de creer, y que luego salga igual de rápido que ha entrado, ya estemos hablando de mi cama o de mi vida.
De todas formas, no se trata de dejar de ser simpático y agradable. Se trata de no dar tu confianza así porque sí.
Se te pasará, niño.
Volverás a confiar, aunque no ciegamente.
Volverán a hacerte daño, aunque duela de forma diferente.
Volverás a creer que tienes caparazón, hasta que llegue otro y te lo vuelvas a quitar.
Volverán las oscuras golondrinas...
M.
P.D. Te lo dice alguien que pasó un año con caparazón, hasta que apareció 1052 ;-) Besitos.
Ayer escuché tu recuerdo.
Y al escucharlo recordé despertarme casi temblando, todavía nadando en sueños en los que estaba contigo. Y no querer irme, no querer dejar escapar el sueño, no querer dejar escaparte, no querer que se fuera la noche y que me dejara despierto, solo, sin ti.
Y recordé recuerdos de antes, de cuando tú estabas mi vida y mi vida era más que un sueño. Recordé que mi vida era más que una realidad, porque la realidad se nos quedaba pequeña. Que había que inventarse mundos en los que la luna era el sol, en los que las palabras eran música y en los que la música era vida. Que los verbos no expresaban nada y que nos inventábamos noches para decirnos las cosas.
Recordé nuestra verdad, que existía lejos del miedo y de la muerte. Y que la guardaba un escudo hecho de miradas y pensamientos. Recordé ver nacer a la verdad, recordé construir el escudo. Y también recordé el ejército que rodeó el esucudo y que lo destruyó con trompetas de olvido, desidia y agonía. Recordé sentir a la duda oxidar la verdad, y matarla diez mil veces para que no volviera a nacer. Recordé olvidar la verdad y ver llegar a su sustituto vestido de negro, disfrazado de dolor, arrastrando barcas de lágrimas negras, negras como la mentira, negras como el olvido.
Recordé ver a nuestra verdad desde lejos, borrosa, lejana, vieja, arrugada y triste. Recordé no distinguir la verdad y la mentira, el momento en el que nuestro sueño ya no era nuestro y que la realidad volvió a ser grande, vasta y extraña.
Recordé el momento en el que te llevaste la realidad y la aplastaste con silencio.
Recordé que fue entonces cuando empecé a temblar, a despertarme dormido y a soñar con sueños robados que un día habían sido estrellas, luces de mi mundo, que ya no era mi mundo porque te lo habías llevado.
Casi se me habían olvidado, las mil cien albas en las que tuve que olvidarte.
Al escuchar tu recuerdo volvieron las albas rojas. Pero tu recuerdo trajo también trozos de sueño, piezas de un rompecabezas que ya no duele hacer pero que nunca se termina.
Trozos de sueños hermosos, como si la verdad nunca se hubiera ido. Hoy los colores dejaron de estar escondidos, y sonreí porque ayer me tropecé con tu sonrisa. Sonreí, porque ayer escuché tu recuerdo.
Rellenas, las ensaimadas, hay que puntualizarlo. Sólo las gorditas se quedaban en tierra. Condenadas, por rollizas, a la vida insular, a ser comidas en provincia, como se hacía antaño con las mozas casaderas.
Las otras han podido viajar siempre, resecas ellas.
A este paso nos van a medir the ratio agua/pellejo en centímetros cúbicos por centímetros cuadrados antes de pasar la aduana.
Y si quieres viajar estas navidades con roscón de Reyes, ¿cuenta la nata montada como líquido? Si se ha secado el chocolate en mousse quizás acepten barco.
¿Y si te comes la mitad para demostrar que no explota, sigue contando como equipaje de mano, o hay que inventarse una nueva clasificación? Equipaje interior, no sé... en francés le bagage vomissable...
Ya estoy viendo el cartelito antes de pasar el control: "please insert your ejectable baggage", y todo el mundo zampándose lo que lleve gelatina, crema pastelera, gominola blanda, turrón blando, marshmallow o crema de cacao.
No os lo toméis a la ligera, que hablo con conocimiento de causa. Os lo dice alguien a quien le hicieron tragarse a palo seco un bocadillo de camembert y saucisson en el aeropuerto de Vancouver, sin ofrecerme ni una caña para acompañarlo, porque "no se pueden importar productos vacunos ni porcinos de Francia". Mi bocata cumplía ambos requisitos, más el de las plantas, porque llevaba media rodajilla de tomate con sus correspondientes semillas.
Pero si me lo como y luego lo cago dans votre beau pays, ya deja de ser producto vacuno y/o porcino, y pasa a ser clasificable como abono importado ¿o qué?
Sea cual sea el caso, digo yo que, después de comérmelo, sin contar las semillitas de tomate, más líquido que antes se quedó fijo...
M.
Hola niños.
Me disculparéis que sea breve. Zimt está malita y mi vida es un hervidero de muchas cosas: y si quiero pasar a las siguientes, o incluso descansar, tengo que hacer primero lo que tengo pendiente. Sí, veo el fallo en el razonamiento. A lo que iba.
No tengo ahora mismo la inspiración poética de aquí Sab, mi coautor. Es lo que tiene cambiar pañales malolientes al menos una vez al día. Te mantiene con los pies (o las manos, que es peor) firmemente plantados en la mierda terrena y presente.
Una de las cosas que me gusta de esta historia, de contar cosas aquí, es que por breves lapsos de tiempo siempre he podido olvidarme de las cosas como son y contarlo todo a mi manera.
Bien, a 1052 le debo varias cosas. La primera, una llamada: el otro día llamé y comunicaba, y aquí estoy, a la hora de la siesta, que no es hora de llamar; y cuando vuelva, ya será una hora intempestiva y horrible. Y mañana probablemente también. Así que acabaré llamando a una hora intempestiva y horrible, porque si no puede que acabe no llamando. Pero admito sugerencias sobre cuándo te viene bien.
La segunda es un pensamiento en el que se hable de Justine Joli. Bien. Pues... este... sí que es verdad que no es ninguna de las cosas que dice M. Pero tampoco me parece mal. ¿Qué pasaría si, no sé, Esperanza Aguirre o Condolezza Rice, muy respetables potentadas ellas, se dedicaran a lo que hace Ms Joli? Argh, efectivamente. Cada uno a lo suyo, a lo que mejor se le dé...
De Justine (y gracias por la recomendación, que no lo he dicho aún) me han gustado más los de Hogtied y Whippedass que la película homónima de Blake. Lo miraba y decía... mira, es como porno, pero en versión chillout. Quizá para gente con resaca, que no esté para gritos. El estilillo del Ángel Azul si se convirtiera en un after hours lésbico (sí, sí, en vez de un discopub gay, menuda mierda de comparación).
Es que el Ángel Azul me trae buenos recuerdos.
Sobre todo las caras de Maiko, Ruina y Fed.
Pero me estoy yendo del tema. Justine, oh Justine. Gracias, 1052. Hay que ver con qué estilo sufre esta mujer (¿lo decías por eso?) Pone unas caras la mar de monas. Me ha hecho gracia lo de Hogtied por la aclaración de los productores, al principio. Por la frase "you real estate bitch" o similar. Porque me la imaginaba como una zorra sin corazón de, no sé, Polaris por ejemplo (aunque no la chica tan maja que no conozco de nada como la que ha ocupado mi sitio en mi curro anterior: lo digo así en general, como concepto; seguro que son todas majísimas, como Justine; como mínimo; además ella no era de real estate sino de otra división; no Justine, la otra).
Y me ha hecho gracia también porque a secuestros ya jugaba yo de pequeña. Ahora me diréis que la zorra sin corazón (sí, es la categoría de la Petite traducida, y a mí qué) soy yo. Y ojalá, pero no. Sí que lo tengo.
Pues eso era.
Tan firmable.
Sorry, I forgot: via Neil Gaiman's Suomeski Song of Disgruntelment, via an email Jonathan Carroll sent him. A cada uno lo suyo...
No a vosotros, of course, sino a las puñeteras arañas que buscan formularios y envían spam.
Aprovecho para recomendaros mi particular sistema antispam; añado un campo al formulario de enviar comentarios en el que pone "¿De qué color era el caballo blanco de San Fernando?" y si no se pone en el campo algo que contenga "blanco", paso del comentario.
No ha pasado ni un solo spam. No sé si habrá detenido a alguien al hacer un comentario, pero...
Hale, paciencia con los impresentables....
Hala, pues nada. Sólo porque no hubiéramos censurado nada no quiere decir que no pudiéramos borrar... pero me cago en la leche, spam en Atlantis. Es ya lo último. Bueno, voy a tomarme un batido de soma, estee... a ver Perdidos antes de dormir.
[¿Alex? ¿Algún(a) Alex que yo conozca? ¿He preguntado esto ya antes?]
Atlantis is under Alien attack.
Me gustaría poder defender la Ciudad Sumergida, but I lack the necessary weapons and passwords.
We will need a brave Linusero warrior to compile our kernel.
Besitos,
M.
Creí haber acabado con ellos, pero resisten los hijos de puta. Hay que llamar al warrior, efectivamente.
Solución de cinco minutos, en lo que preparamos la guerra.
Cuando se comenta, sale una dirección del tipo:
http://atlantis.subtrama.net/new.php?comment=061115-0428
en la barra de direcciones. Para evitar ataques automáticos, hay que reescribir esta dirección:
http://atlantis.subtrama.net/newnospam.php?comment=061115-0428
Sólo hay que añadir "nospam" después de "new" y antes del punto, para los que nunca encontraban a Wally.
Hijosdeputa, han entrado en Atlantis, pero hemos tapado el agujero. A ver si resiste.
Hola, ya tuvimos esta conversación, aunque no recuerdo si antes firmé Alex o otra cosa (quizás Koala o variaciones). Tenemos un grado de separación (un grado harto agradable, por supuesto), y aparte de esto una vez hubo una comunicación unidireccional [creo] por OkC...
Encantado; no encuentro el botón de hacer una graciosa reverencia...
Alex
Y tengo un nudo en el estómago. Eso no me ha impedido desayunar un vaso de leche caliente (preparado por P), ni dormir esta noche (aunque sigo con el hombro destrozado de la anterior). No, señores, muy mal tengo que estar yo para no poder comer ni dormir.
Tengo la persistente sensación de que se me olvida algo clave. Oh, leches, ayer la dirección que di para las pruebas no estaba activa aún (al final puse la del dominio anterior). Fallos. Cosas tontas. No sé.
No es que tenga miedo al fracaso, no es que tenga miedo. Es como el día del gran examen, sólo que por esta vez, el peinado que lleve también cuenta, y si me conocéis sabréis que todo el rollo de la imagen me estresa sobremanera.
Mientras, preparo maleta para tres personas. Mañana por la mañana, niños míos, estoy en Granada con P y Zimt. Deseadme suerte. Y perdonad que no os escriba. Como decía el supuesto epitafio de G. Marx, perdonen que no me levante. Y es que estoy muerta, y extrañamente viva.
Al final cada uno para su casa, agotados, a las diez.
Después de acostar a mi niña, le digo a P: oye, asómate a mi correo.
Inbox (58)
Argh. Tough. Y nada, acabo de terminar el paso uno de cuatro: leer por encima y reenviar.
Por cierto, al final Zimt no se viene. Ya os contaré.
I have a weird crave for Miranda. Maybe it is also time to go to bed...
Oh, qué bonito es este Mac. Sale sab en una pantallita que pone iChat. Sólo de estar sentada a uno me estoy amariconando.
Oye, al final no se ha venido Zimt. Bu. Bu y más bu. Tiene ventajas, pero ya la echo de menos.
Cosas curiosas de Atlantis: nosotros no somos como las personas normales. Sab y yo no nos hacemos una foto junt0s. Nos vamos a dos Mac en habitaciones distintas, ponemos el iChat y hacemos una captura de pantalla. Because we can can can.
Si me disculpan, me voy a seguir currando y a disfrutar de la ciudad, y la sensación de diyaví.
Diyaví no es, exactamente. Es como esa sensación de estar a mitad de Abre los ojos, en la que todo son remezclas de recuerdos que ya tienes, pero todo es mucho mejor. Exactly that.