dicen por ahí que si usas Firefox como UserAgent (tiene que haber alguna opción por ahí), funciona todo mejor. De todas formas, el Firefox que te bajas de mozilla.org es estático ¿no? Es decir, tiene todas las bibliotecas y no necesita nada más. Yo probaría con ese, y si no va, pues mala suerte...
Y ¿en cristiano?
Ring, ring.
- Hola Lucille, ¿tú no tienes nada en contra de las mariquitas, verdad?
Así, tal cual.
- Ya sabes, mariquitas montando en bici, mariquitas patinando, mariquitas haciendo cosas por ahí, en general.
- Hm, no, no tengo nada en contra.
- Bueno, es que el resto es ya demasiado rosa ¿o a caso prefieres conejitos comiendo zanahorias?
- Euh, no, no, las mariquitas están bien.
Menos mal que podía reírme sin que sonara demasiado raro. Esta es la futura abuelita, preguntándome por teléfono y en frío, así, por las buenas, qué tipo de dibujito en punto de cruz me gusta más.
- Es que está aquí tu tía, y me ha traído unas cuantas revistas de punto de cruz. Y una cosa te digo, hija, las mariquitas es que es lo más gracioso de todo. Además, no son rosas, son rojas y negras y no están tan vistas como los patitos y tal. ¿Tú patitos no quieres, no?
- No mami, patitos no.
- Bueno, pues eso. ¡Bueno, voy a hacer de todo! Pero antes de comprar los hilos, porque es que son graciosísimas las mariquitas estas y ya me estaba emocionando, bueno, me he dicho, ¡voy a llamarla primero no vaya a ser que tenga algo en contra de las mariquitas!
- Nada, nada, las mariquitas están bien.
Os podéis imaginar las miradas de Pablo, mientras él cargaba con un montón de paquetes del coche, oyéndome decir que no tengo nada en contra de los mariquitas, pero tampoco hay que pasarse con el rosa. Por no hablar de los conejitos comiéndose sus zanahorias.
Luego, esto para que no os creáis ningún test, pero bueno, aquí va porque me ha parecido que tenía cosas curiosas, en lo que se refiere a la manera de medirlo: me refiero a las frases con las que tienes que estar más o menos de acuerdo. Por ejemplo:
A lo que me refiero es que hay material para discusión: por ejemplo, si la existencia de Dios se pudiera probar, entonces ya no sería una religión, sino parte de la ciencia. Lo cual tampoco tiene sentido. Y luego ¿la gente es mala? ¿o sólo débil y maleducada? Cienes y cienes de cosas. Y luego va y resulta que
You scored as Paganism. Your beliefs are most closely aligned with those of paganism, Wicca, or a similar earth-based religion. You may also follow a Native American religion.
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Así, ordenados por porcentaje. Hm. Curioso. Simplemente curioso.
Quiero contar cosas del viaje, pero no sé ni por dónde empezar. Tengo más ropa del H&M y de una tienda pequeñita de Budapest que se llamaba Waiting for you. Ahora mismo la mitad de mi cuarto está lleno de ropa sucia. No pasaría nada si no fuera porque hoy llueve y hace ya cuatro meses que está rota la secadora. Por otra parte, hoy vienen a arreglar el TeleCartagena (yuju). Estamos pensando (bueno, estoy pensando) en poner CanalSatélite para cuando pase más tiempo en casa, pero habrá que ver cómo se desarrollan las cosas con el otro montón de asuntos urgentes que hay. Este mes quizá firmemos papeles de la casa...
Luego os sigo contando.
¿Y lo de los champiñoncitos y las tortuguitas también es por la llegada de Jedi Junior?
Besitos,
M.
Lo de las setas y los caparazones es para celebrar que me he instalado los iconos del Mac OS X, que venían en un paquetito supermajo que se instala automáticamente en mi KDE. Y venían la seta y el caparazón del Supermario, amén del fantasmita y del Goomba (que es el bicho este que había que chafar), pero que como no me combinaba bien pues no lo he puesto.
Dior, cómo mola. Es todo tan lindo... ¿verdad?
que está hasta arriba de trabajo, no quiere decir que se pase las 16 horas que está uno despierto trabajando. Significa que uno tiene una cantidad considerable de preocupaciones, y que invierte gran parte de su tiempo en resolverlas.
Ayer tuve una reunión muy productiva con mi profesora. Para empezar, decidí que iba a pasar de presiones. Que terminaré el proyecto con calma en septiembre y que lo presentaré en octubre. Porque escribir a toda leche la memoria ahora no me garantiza lo que yo quiero (a saber, un 1), y que es lo que la profesora me ha dicho que me merezco. Ea. Aparte, tendría que aprobar un examen que está sin fijar y tendría que hacer otro que está aprobado, y terminar las prácticas que tengo pendiente. Y no da tiempo a todo eso ni aunque no durmiese.
Por otro lado, la profesora me dijo que si quería que el erasmus de informática que acaba de llegar trabajara para el proyecto. As my assistance
. Te cagas. Que si yo podía darle un tema de trabajo definido, de forma que él pudiera hacer su proyecto sobre eso, y que eso nos adelantaba trabajo más que molestar, pues que se lo dijera. Y que ella se lo propondría. Ya ves, con asistente y todo.
¡Cuatro mil doscientos lerus de los nuevos por ocho meses de trabajo! ¡La virgen del abrigo de pana con el cuello de ante! 525 por mes. Es una pasada, teniendo en cuenta que yo me esperaba hasta que me dieran hasta 200 por mes. Ya ves, con eso me mantengo yo solo... Bueno, si los vuelos los pago con la Visa de papá, claro (osea).
Lo siguiente que decidí en esta reunión es que me doctoro en España con estancias en Alemania. En conreto aquí. De hecho, mi profesora, al oir que yo me quería doctorar en España, comentó que igual podían hacer un convenio con el que tienen con Plymouth; que yo me doctorara por Granada pero trabajando en Alemania. Y es que parece que en la Fachhochschule están muy contentos con el proyecto y quieren continuarlo...
Lu me preguntaba esta mañana cuando yo le resumía algunas de estas cosas que dónde entra lo de ser subdirector en todo esto. Por ahora yo vuelvo en marzo (después del Learntec de Karlsruhe y el CeBIT) y sigo de subdirector. Y supongo que me esté doctorando o no me esté doctorando, no volveré a Alemania... en... ¿seis meses? Dior, me mola tantísimo la idea de estar doctorándome a caballo entre dos países...
En fin. Y más cosas que tengo en la cabeza. De todas formas yo sigo queriendo lo que seguía queriendo antes de venirme a Alemania. Ser profe, y si puede ser, cerca de la gente que yo quiero. Que si no luego pasa lo que pasa.
Malú y David Demaría, enamorada, yo cantando con kleine María. Helmut Lotti, Minuit cretien, mi coro en navidad, cantando el último villancico, ese que hacía temblar a todo el mundo. Within Temptation, our farewell, Köln y Ana Gloria, mientras nos preparamos para ir al centro a tomar un café e ir al cine. Lamb, Gabriel, Lu en Grecia y mi cuarto año en el colegio.
A veces una canción no es nada sin los recuerdos que trae. Me pregunto de hecho si acaso es la música algo más que lo que nos hace recordar.
Me preguntó alguien, al ver mi carpeta "Atlantis", que si le había puesto banda sonora a mi diario. Bueno, en mi diario cuento mi vida. Tampoco es descabellado que asocie ese mismo nombre a la banda sonora de mi vida.
Que será todo lo cursi que la gente quiera, pero sigue siendo mi banda sonora.
Al final el domingo vi la colcha de mariquitas que está haciendo mi madre. Son unas mariquitas muy poco políticamente correctas: en el centro, mariquitas borrachas. Luego mariquitas dándose un beso (y sale un corazoncito). Una mariquita jinchándose a pastel. Una mariquita dándole vueltas a un café que es más grande que ella. Me decía mi madre:
- Y porque no hay mariquitas fumando, que si no también pondría una. ¿A ti no te molestaría, no?
- No, el dibujo de alguien fumando no es como si alguien fumara de verdad. Estaría graciosa.
Y es que, le contaba, me he dado cuenta que desde que dejé la facultad (sigh) ya nadie fuma a mi lado casi nunca, y cada vez estoy más desacostumbrada (y me molesta más, claro). En fin, tampoco es plan de echar de menos una cafetería / mazmorra llena de humo, y sus tostadas y sus biofrutas, cuando en realidad y según me cuentan, ya no existe. Bueno, un poco de nostalgia se me permite.
A las futuras abuela y bisabuela se les ha ido la pinza comprando miles de cositas monas para la peque, desde gorritos de lana con puntilla hasta sábanas de carricoche, pasando por jerséis, camisetas interiores y hasta un pijama rosa. Mi madre de repente se dio cuenta de que estoy de seis meses, y que la cosa es más menos inminente. Me dice:
- No vaya a ser que llegue la niña y no tenga nada que ponerse, la pobre.
Y es que hasta ahora sólo tenía una camiseta friki de Star Wars, una del Parlamento canadiense, un jerséi, unos patucos y unos calcetines de mariquitas (curiosamente, regalo de la becaria de P).
Es curioso ver todas esas cosas. Son tan... tangibles. Quiero decir, el hecho de que no me vea los pies (curioso, curioso), la barriga, el cansancio, la acidez, las pataditas y la foto en 3D son tangibles, pero no de la misma manera.
El contraste viene porque anoche salimos con los padres de P a una cata de vino y gastronomía de Murcia en los famosos huertos del Malecón. Compras un ticket y te dan una bandeja, una copa (de cristal, ya para ti), tres vinos, cuatro tapas y un comodín que puede ser café (del bueno), vino o tapa. Al final nos dieron a probar miles y miles de vinos gratis, hablamos de vino por los codos, compramos vino, catamos aceite, un bacalao en salsa de canela y dulce de cebolla, migas, y cienes y cienes de cosas que estaban que te mueres y todo el mundo (menos yo, que probé vinos pero menos, claro) acabó bastante regular pero feliz de la vida. Esta mañana a las seis y mucho ha sonado el despertador y nos hemos venido a casa (porque Pablo dijo que no conducía de vuelta, que se sentía cansado... hmrmpf ;-P). Y por fin parece que la cosa va tomando forma: quizá dentro de tres o cuatro días pueda decir que está ordenada e incluso enseñable. Quizá entonces haga fotos.
En la feria me encontré, por cierto, con un chaval muy majo de aquellos intercambios míticos con Inglaterra. Comentábamos que la última vez que nos habíamos visto, ni siquiera podíamos beber legalmente. Nos encontramos con una copa de degustación de vino dulce (un Monastrell, creo) en la mano, yo de seis meses y él camino de ser nefrólogo...
Los iconos del Mac OS X molan mil. En eso estamos todos de acuerdo. Y a todo el mundo le mola mi Kubuntu mucho más porque tengo esos iconos.
Estoy en el salón de mi casa conectado a internet por MaikoNet. No es un pseudónimo que yo me haya inventado para referirme al hecho de que me conecto con el punto de acceso inalámbrico de Maiko; es que la red inalámbrica que hemos montado se llama MaikoNet de verdad.
eth0 IEEE 802.11g ESSID:"MaikoNet"
Mode:Managed Frequency:2.462 GHz Access Point: 00:0C:F6:10:78:E9
Bit Rate=36 Mb/s Tx-Power=20 dBm
RTS thr:off Fragment thr:off
Power Management:off
Link Quality=100/100 Signal level=-50 dBm Noise level=-85 dBm
Rx invalid nwid:0 Rx invalid crypt:0 Rx invalid frag:0
Tx excessive retries:0 Invalid misc:0 Missed beacon:9
No os preocupéis, lo he puesto para chulear de red inalámbrica. Ni siquiera yo me entero de la mitad de las cosas que ponían ahí. No teníamos clave de red, y entonces algún vecino listo nos empezó a robar ancho de banda hasta dejarnos a treinta megas del límite permitido de cinco gigas. Superado el cual nos quedamos sin conexión. Ha sido un vecino listo, o bien el Misterioso Hombre del Portátil, que supuestamente nos hubiera robado conexión junto a la ventana. Pero la teoría del vecino listo tiene más fuerza, por alguna razón.
Esto es calidad de vida, estar en el salón de tu casa, conectado a Internet, teniendo un único cable conectado a tu ordenador. El de mi fantástico ratón USB cuya mayor gloria es que me costó cinco (5) euros.
Ha llegado Bhm. Ha estado de vacaciones en España, todo agosto. Y me he reido un montón con él mientras nos tomábamos una taza de leche con cereales. La verdad es que lo echaba de menos. Estar en Alemania sin él no es lo mismo, afirmo.
- Sab - dice justo antes de cerrar la puerta cuando se iba.
- Dime.
- Que me alegro de verte.
- Y yo me alegro de que estés de vuelta.
Mierda, debí haber dicho algo más emotivo, pienso después. Pero bueno, ha sido suficientemente emotivo para lo poco expresivo que es Bhm.
Yoshi ha renovado. La directora, tras darle un par de vueltas más o menos dramáticas al asunto, me escribe esta mañana y me dice que yo tome una decisión al respecto. Lo primero que hago es agobiarme. Yo, una decisión. Joder, eso es mucha responsabilidad. Yo estaba muy tranquilo intentando justificar al niño, diciendo que se merecía una oportunidad, que este año había tenido muchos problemas, y dejando que la directora decidiera. Me quedo en blanco y hasta me tengo que salir del laboratorio para despejarme, y pensar fríamente por qué quiero renovar a Yoshi.
Al rato, y un poco con la ayuda de Maiko, me acuerdo que quiero renovarle porque se lo merece. Y nada más. Escribo a la dire, y a los cinco minutos me contesta que está de acuerdo. Y yo me siento mejor. Ahora sólo espero no haberme equivocado al pensar que lo puede hacer mejor.
Estoy seguro de que puede, por alguna razón.
Suena "evening falls" de Enya, el ruidito de mi disco duro, y mi teclear sobre el reloj de la cocina. Pienso en mi vida; en lo que ha sido, en lo que está siendo y en lo que será. Y se dibuja en el aire la misma idea recurrente.
Soy feliz.
Un lugar en el mundo es una película, pero es también una frase en la que me gusta pensar.
Hoy, nada más salir de Cartagena, se veían rayos en la zona de los molinos de viento. Al fondo, amanecía en dorado en la zona sin nubes, en la playa que sé que está ahí. Me gustan los molinos de viento, no sólo porque parte de los fondos que llevaron a NdelT a Granada provengan de ellos, ni por aquel curso tan gracioso en Colonia... Siento que me caen bien en el sentido de que son bonitos, como los molinillos de la feria cuando eres pequeño, como las cosas que están limpias y no hacen ruido. Hoy daban vueltas a gran velocidad, sobre ese fondo dorado y con los rayos quebrando la imagen de un lado y de otro.
Al llegar a la salida del trabajo, han empezado a caer gotas como monedas de quinientas, y luego más grandes.
- Estas gotas llevan un rato cayendo.
- Sí.
- ¿Crees que ha empezado a llover cuando hemos llegado, o que hemos llegado a un sitio al que ya estaba lloviendo?
- Mira la carretera, diría que lleva poco tiempo cayendo agua.
- Será mejor que salga rápido, antes de que esto se ponga peor... Te quiero, guapo. Nos vemos luego.
- Hasta luego preciosa.
Y he entrado corriendo a trabaja, con el Polo (Ralph Lauren) hecho un cristo en los dos segundos de cruzar la entrada.
- Phew. Wow, some rain out there.
- Yeah, it's just started raining as you arrived.
- Just on time, yeah, we saw it from the car. Heh.
I look back, and it is getting worse by the second. Rain is now about an inch high on the pavement. Thick drops create second-long craters in the surface. One of the collectors from the roof is spilling loads of water in a rhythm that resembles someone throwing up. The other one reminds me of the arabic shower in Requiem por Granada. The long forgotten sound of healthy, heavy rain starts to fill the air, and I can't help but smile.
- Wow, look at that.
- Hey, it's incredible, isn't it?
- I love storms, specially the big ones. Not that spitting that won't let you do things but won't create a good show either.
- Yes, I love storms too.
For a few seconds, we look at the storm, and I start wondering aloud if, being it September, this could be considered a gota fría. I had always thought that they could only happen in Summer. We stare at the rain, and I think hey, well, maybe...
- Well, let the reservoirs be filled and keep the golf courses coming!
(Sigh)
- I guess I'd better get to work.
(Suspiro)
Supongo que ése es el instante en el que se rompe la magia del momento, y recuerdo que tengo creer en lo que hago, y alegrarme por las cosas buenas, con buenas razones. En otro sitio, sería posible. Voy a la oficina de atrás, y me siento al lado de la centralita, el fax, los catálogos de material de oficina, los archivadores de tarjetas de visita y mi pegatina de "Quality isn't Job One. Being totally fucking amazing is Job One".
Las montañas de alrededor se van borrando según escribo esto, y los truenos y la lluvia se hacen cada vez más intensos, lo llenan todo y todo se vuelve blanco. Ojalá llueva todo el día, y me recoja P con el paraguas más gay del universo. Está en el trastero, pero a la vista...
A veces me dan ganas de que llueva de verdad. Que llueva durante días, y que toda esta gente se hunda en el barro: que se paren las obras, que la gente deje de comprar casas pensando que compra el sol. Que dejen de cambiar el paisaje que conozco, que dejen de decir que la Costa Cálida será la segunda Marbella, como Marbella pero con más nivel, será la nueva Florida.
Yo llamo a ese proyecto Murcia, el geriátrico de Europa. Porque Murcia solía ser la huerta de Europa. Eso no me molestaba tanto, de hecho, cuando compraba tomates, limones, ajo en el Lidl en Colonia, y miraba las etiquetas, y ponía No-sé-dónde-de-abajo, Murcia, me daba ese yo qué sé tonto de, bueno, no seremos gran cosa, pero sabemos comer, y en la tierra crecen cosas que están buenas.
No había tantos invernaderos por aquel entonces.
La tormenta se va a alejando, y mi jefa me pide por messenger que busque fotos de villas de sus cuatro resorts favoritos para dos fiestas de ventas que van a hacer.
Ya no llueve. La peque se mueve, y en cierto modo (es raro) me hace compañía. Al final han decidido que es más fácil que lo haga yo (que tengo los archivos originales, el Photoshop instalado, la fuente que necesitamos y he hecho todo el resto) que mandarles las piezas y que lo monten allí como puedan. Allí en la oficina de Inglaterra, ya no están navegando en Croacia. Para que luego digan, como ellos se van de vacaciones, yo sé quiénes distribuyen cartas náuticas en formato CD para usar con el GPS que tienen. Qué pena que no lo pudieran conectar al ordenador nuevo... tsk, ¿puerto de serie? ¿qué puerto de serie? Tsk, tsk. Me pregunto cómo se las habrán arreglado al final.
En fin, voy a diseñar algo muy bonito para un fin muy feo. Ojalá siguiera lloviendo, daría más el momento Dr Frankenstein. Al fin y al cabo, es mi parte favorita del trabajo.
Siento no haber hablado del paseo de Calblanque de ayer. Ése es mi lugar en el mundo, el lugar en el mundo entero que me hace ver el conjunto como bueno, como un planeta alucinante, que me hace sentir que encajo, cosa que no me pasa en Granada, ni en por supuesto en Londres o Colonia. Pero tampoco en Xaniá. Siento no haber hablado del mar dejando rastros de espejo. Y del cielo que se reflejaba en ellos, como conchas gigantes de perlas sobrenaturales. Y mi hermana y mi prima, con sus cuatro días de diferencia... las peques, las revoltosas inseparables, fumando y yéndose de Erasmus una y de casa otra. Que es parecido, pero no es igual.
El mundo es hermoso, y terrible. Redescubro la ternura quitándola del todo: como ayer, me fijo en los contrastes. Los acantilados de pizarra y la arena dorada. La toalla que pide ser manta. Estos pensamientos, y guardar a 200ppp para impresión casera, cuatro fotos alineadas de igual tamaño: hacienda del siglo pasado, golfista famoso, apartamentos en color crema y villa con piscina (de noche).
Por alguna extraña razón, no puedo decir que no sea feliz.
Ya ha salido el sol, y el día empieza a parecerse a muchos otros días.
Tengo 40 minutos para acabar este diseño. Bueno, ahora 35.
Sí, aceptamos Enya como ruidito de disco duro.
Llevo media hora intentando decidir en qué perder el tiempo. Estoy en el laboratorio, que a decir verdad es el sitio más tranquilo que conozco. No tengo ganas de volver a casa, aunque he terminado de trabajar. Supongo que no tengo tan asociado el laboratorio al trabajo como para estar deseando salir de él. O que no odio mi trabajo todo lo que debería como para estar deseando salir del sitio en el que transcurre.
Todo marcha bien, todo se arregla. Pero parece que unas cosas se arreglan y otras se estropean. O al menos eso me dice todo el mundo. Yo sólo veo las cosas que se arreglan, según parece. Y los que me dicen que hay cosas que se estropean no dicen nada. Comentan, dicen, piensan, y me dejan sólo con el título del pensamiento. Y cuando pregunto contestan que si es lo suficientemente importante, ya me enteraré en su momento. "Bueh", pienso. "En realidad ya tengo suficientes cosas de las que preocuparme."
Todo esto de volver al colegio me empieza a hacer ilusión. Porque me veo como muy profe, hasta un poco papi algunas veces. El otro día me decía uno de los niños que se alegraba mucho que yo estuviera ahí. Que antes siempre que tenía un problema se encontraba perdido, pero que ahora sabía que podía contar conmigo. Y yo sonreí. Porque me gusta ver sonreir a la gente. Y me gusta mucho más si yo he tenido algo que ver.
Total. Para el trabajo que me ha costado ayudarle, el premio de verle feliz es mucho más que suficiente.
Espero que no suceda que, por ir de salvador del mundo, acabe yo crucificado en el camino.
Hoy el ordenador me está fastidiando bastante. He perdido mucho trabajo en el Photoshop porque se ha colgado al tratar de abrir una foto: ahora no sé qué cosa salta y el navegador va a un lado y a otro y pierdo el post que estaba preparando sobre Cartagena (a propósito de uno que había encontrado y que me gustaba lo que decía). Así que grr, grr y grr. ¿Sab, es posible hacer algo para que ya no vaya con POST sino con otro método? ¿O que guarde lo que llevas ya escrito, sin llevarte a otra pantalla? Sigh.
El mayor problema es que el Firefox (aunque intuyo que esto viene del motor Gecko) te la juega cuando acabas de recibir una galleta y mandas cosas con un formulario. Konqueror (motor KHTML) sin embargo no pierde los datos, e incluso te pregunta si quieres cerrar una pestaña en la que has escrito cosas sin "guardar los cambios".
Qué pena que no funcionen bien ni el Javascript ni el Flash...
Se me ha olvidado decir lo que iba a decir. Se puede hacer por GET (con las variables en la URL), o mandarlo todo con una galleta. Hacerlo con galletas es un poco cutre, y hacerlo con GET es la idea más estúpida que se me ocurre ahora mismo. Las cosas de formularios se mandan por POST. Identifícate, y vuelve a cargar new.php. Es lo único que se me ocurre, para que el Firefox no se carge tu formulario si hay algún problema.
Maiko me dijo le obligara a hacer un poco de mecanografía de vez en cuando.
Intento uno de hoy.
- Maiko, podrías hacer un poco de mecanografía.
- Ay Sab, ahora después.
- También podrías morir de un ataque de cosquillas en los pinreles.
- ¿Y por qué habría de morir?
- Maiko, morirás de un ataque de cosquillas en los pinreles si no haces un poco de mecanografía.
- Pues bueno.
Absoluuutamente improductivo.
Intento dos.
- Tía qué día más improductivo y más perro.
- Es verdad.
- Podrías hacer un poco de mecanografía.
- Ay Sab, no me agobies, que estoy ocupada.
- Qué haces.
- Estoy sincronizando mis marcadores con del.icio.us.
- Tengo que poner esto en mi blog.
XD
... porque es exactamente lo que hago y no sucede nada. Y lo que me fastidia es que en algún momento del pasado funcionaba, y ahora no; y que de alguna manera a ti te funciona y a mí me putea. Como dicen los de Microsoft pues la bombilla de nuestra oficina no está dando ningún problema.
Por otra parte, no lo entiendas como queja... sólo que hay días en los que todo te putea a tu alrededor. Aunque ayer conseguí acabar de diseñar un folleto del que van a imprimir hoy más de cinco mil copias... ya te lo paso. Es bonito. O algo, aunque me han quitado las mayúsculas capitulares (o como se diga) porque "eso luego en internet no lo podemos hacer y no pega" (euh, sí, claro ¿eso lo dice quién?...)
Bueno, voy a ver si hago algo productivo, eso hace que me sienta mejor y escribo algo positivo en la otra columna.
Ah... no sé muy bien cómo, me ha salido esta página al buscar en el Google... !qué cosas! Total, que dejo esto que no es un pensamiento sino un saludillo, sobre todo para el chiflao del Sabby que hace tiempo que no hablamos.
Ciao!
P.D.: Por cierto Sabby, por la diferencia horaria... ¿acaso estás en E.E.U.U.?
De vuelta en Edimburgo, me pregunto por qué tantas calles, tanta gente, ciudades y países distintos me hacen sentir en casa al llegar, cada uno a su manera, con sus olores, ruidos y persianas. ¡Y achuchar al nene all night después de dos semanas!
Estos últimos meses han sido una locura. Ahora, por fin, llegó la calma, y una sensación de no saber ni dónde estoy ni cuál es la mejor de todas las opciones que puedo inventar para mi vida a partir de ahora...
Lo que está claro es que cada uno se inventa la vida que tiene. Tomar las riendas da miedo, though. Lo dice alguien que la semana pasada pasó dos noches llorando. Acojonada, es la palabra exacta.
Los ensayos fueron fatal. Me temblaba la voz, me entraba la risa; se notaba el cansancio de no dormir. Luego llegó el momento y todavía no sé ni de dónde saqué las fuerzas para salir adelante.
Después, la sorpresa: me pusieron un nueve, me mimaron como a nadie en la defensa, piropos... yo qué sé. No estaba preparada. No sabía dónde meterme. Yo esperaba preguntas difíciles, no sé... Hoy recibo un mail del supergurú traductivo que rima con primaveral y que se inventó unas cuantas dicotomías on his very own y me dice que mi creatividad es tal y cual, y que la explote y no sé qué otras eye-widening cosas impensables. No me sobrepongo. I am totally bewildered.
Nunca me había sentido de verdad de la buena como la carita sonrojada de los smileys del messenger, pero contentísima a la vez.
Se me ha pasado un poco, menos mal, en clase de highland dance, sudando como una cerda, en chandal, entre una fila de cerdas, en mallot. Este es el cuarto trimestre que sigo en Highland Beginners. Y ya hoy le he dicho a la profe que joder,¿tan mal no lo haré? Pásame a Highland Intermediate ya, ¿no?
Y se ha reído la tía zorra.
Dos días en Leipzig, probablemente los dos días de turismo más aburridos que alguien se pueda imaginar. Por diversos factores. Para empezar, que en realidad yo iba a un congreso, y después de seis horas de charlas (y eso que yo recortaba donde podía) pues no le quedaban a uno muchas ganas de irse por ahí a hacer citisightseeing. Para continuar porque mi hotel estaba en Leipgiz Idustriegelände West. Debí haber intuido a qué se refería Industriegelände...
Porque esa es otra. Me pregunto por qué gran parte de mis viajes a sitios empiezan con un pensamiento del tipo "¿Dios mío dónde me he metido?". Porque cuando llegué a Darmstadt, me pasó. Y en Leipzig, también.
Cuando salí del S1 a aquella calle llena de naves industriales yo me quería volver. Sonaba interesante la idea de volverse a Darmstadt, hacer tiempo hasta que llegara Candela e ir a Berlín. Y así escapar de la conferencia, del polígamo industrial oeste de Leipzig y de estar solo (que no sólo) dos días en Berlín hasta que llegase Candela... Pero bueno, ya que estaba allí, a sufrir como un campeón. Llegué al hotel. Que era un fantástico edificio de estos prefabricado situado detrás de una gasolinera. Vamos, que allí es donde se quedan los albañiles. Sin embargo por dentro estaba todo nuevo, con moqueta y baño para mí... y con internet inalámbrica. Mi primer día en Leipzig fue horrible; después de toda la que monté para llegar al hotel (que me costó lo suyo) tenía que agarrar el portátil e irme a la otra punta de la ciudad, para llegar a la universidad.
Pero di la conferencia. Y moló un taco.
Después teníamos una cena, que fue increíblemente aburrida hasta que alguien me preguntó por nuestro proyecto y yo me puse a rajar como un loco - o hablaba yo, o no hablaba nadie. Destrozado, me fui pronto, porque claro, los trenes para el polígamo paran de salir a las once de la noche. En fin. Y mi segundo día en Leipzig...
El turismo sexual mola mil.
Nos (juas) levantamos a las nueve porque yo tenía que regresar al hotel para coger las cosas. Recogí y tuve que correr, porque el S1 se me escapaba y con él mi tren para Berlín. Dior mío, no he corrido más y con más peso en mi vida. En fin, me estaba empezando a acostumbrar...
Berlín estaba a un salto (hora y media, creo), y se me hizo aún más corto porque de correr con las maletas estaba como para acostarme. Llego a Berlín, dejo las maletas en Ostbahnhof, organizo todos mis asuntos (P., Can, dónde dormiré mientras llega Can) y me dirijo a Alexanderplatz a leer Harry Potter. Hay una fiestecilla por ahí con música y mucha gente (estos alemanes te montan una feria en cuanto sale el sol dos días). Me siento en el césped en frente de la Fernseherturm, y de repente oigo al animador de la fiesta gritar con el acentazo alemán de la muerte:
- Los del Río, Macarena!
Y entonces es cuando enciendo el portátil mientras pienso "esto va a Atlantis de cabeza".
La casa de L. (la chica que me aloja mientras llega Can) mola mil y pico. Tiene un quinto en Kreuzberg, con parqué, con ventanas infinitas y supergrande. Con dos plantas, porque el ático también es de esta casa.
Y sólo paga ciento cincuenta Euros.
Se me ocurren muchas cosas que llamarla que trato de olvidar poque me aloja amablemente en su casa... Yo en concreto duermo en el ático en cuestión, que es de estos que tiene una pared y el tejado. Con una ventana infinita. Mola tantísimo (y yo sin cámara de fotos)...
Como sea. El primer día en Berlín estuvo muy guay, a pesar de lo que la primera impresión pudo dar (quiero decir, eso de llegar a Alexanderplatz y escuchar Macarena así de buen rollo). Me pasé el día entero perreando por ahí, cogiendo trenes S de esos que te llevan volando por Berlín, tomando el solete y leyendo Harry Potter. Por la tarde llegué a casa de L., y al final me las arreglé para quedar con P.
Por cierto, si queréis quedar con alguien que no tiene mucha idea de alemán en una estación de tren de Alemania, quedad en el Reise Zentrum. No falla. Lo más ridículo del asunto es tener que pronunciarlo tal cual se lee en español por teléfono.
Al día siguiente volvimos a quedar, porque el primer día llegaron muy tarde, estaban cansado s y querían llegar al hotel cuanto antes. Hacía un día superbueno también. Y me lo pasé también andando por Friedrichstraße y Unter den Linien, viendo la maratón de Berlín, tomando el sol en Alex y comiendo Currywurst por un euro. Creo que el tipo de las Currywürste se ha quedado ya con mi cara... "Zweimal Currywurst. Zum mitnehmen, und nur ein Teller".
Al llegar a casa descubrí que un amable vecino se ha dejado su internet inalámbrica abierta. Y que en cierta posición, en cierto lugar del cuarto, con el ordenador en las rodillas, el windows podía coger algo de cobertura, y... y me dejé de tonterías, reinicié en Linux y ahora tengo conexión a internet. Juas.
Técnicamente esto no es robar, porque si no cifras tu conexión... pues bueno, las ondas electromagnéticas no tienen propietario, o son de libre uso. Creo que es lo mismo que con la radio o la televisión, que nadie puede cobrarte por recibir las ondas. En cualquier caso, tampoco voy a poner el eMule. Por ver dos páginas y enviar un par de correos tampoco creo que se note mucho en el consumo de ancho de banda de esta amable persona. Amable persona que por cierto tiene una conexión de la leche. No veas cómo cargan las páginas...
En fin. Esta tarde llega Can, y dejaré de estar solo en Berlín. Vamos, que ahora estoy con L., pero como la conozco tan poquito pues yo que sé. Tampoco le puedo decir "oye, venga, vámonos a Alex a charlar un rato".
Son casi las dos y media. Can sale sobre las cinco o las seis, así que imagino que ya estará en Madrid.
Creo que me iré en breve a Alexanderplatz. A empezar con el cuarto de Harry Potter, a comerme un par de Currywurst y a hacer tiempo mientras llega la hora de irse a Shönefeld. Esta mañana llovía y ahora ha salido el sol... me pregunto seriamente por qué últimamente sale todo tan bien.
Eres una de esas cosas que nunca podrás olvidar. De esas cosas que por mucho que le pongas encima para intentar taparlas, siempre vuelven a aparecer. No es que duela. Nada más lejos de la realidad. Pero sigues ahí, y apareces de vez en cuando. Y cuando apareces traes contigo un montón de recuerdos felices. Los momentos malos no vuelven, claro. Pero y qué. Porque en el fondo compensaba. Ya lo creo que compensaba.
Tampoco eres ninguna especie de obsesión. Ni ningún baremo con el que trate de medir todas las personas que entran en mi vida. No los comparo a todos contigo, como alguno habrá pensado más de una vez, aunque tengo que reconocer que... bueno, que las comparaciones son inevitables, algunas veces. No eres una obsesión, decía, pero es que hay tantas cosas que me recuerdan a ti... como los cómics, por ejemplo. Me recuerdan a aquellas tardes en las que íbamos a Flash, lloviera o hiciera sol, a ver si había salido el nuevo de X, o si ya había llegado el siguiente tomito de Slayers. O a mirar, sencillamente.
Algunas veces me acuerdo tan fuerte de ti que me parece que estuvieras conmigo de verdad. Como esta noche, en la que por alguna razón u otra, me he vuelto a tropezar con tu recuerdo. Con tu mirada, con tu sonrisa, con tu silencio. Y es que sigo adelante, y nuevas personas entran y salen de mi vida, y ninguna te borra. Ninguna elimina la marca que dejaste en la arena. Pisan y pisan, pero yo sigo viendo tus huellas claramente entre las otras.
No te olvido, no. No puedo. Y tampoco quiero. No me hace daño mantenerte conmigo. O eso creo, pero si me hace daño me da igual. Porque de algún modo tu recuerdo me hace sentir menos solo. Tu recuerdo es el recuerdo de un tiempo en el que fui feliz. Miro atrás a aquellos meses, y sonrío. No tengo claro si esto es bueno o no, pero como he dicho, me da un poco igual. Tampoco tengo claro si tu recuerdo tiene algo que ver con la esperanza... bueno, esperanza absurda, pero que es casi tan inevitable como el recuerdo.
Quédate ahí, en mi memoria. No te vayas. Porque ese recuerdo es la única prueba del tiempo en el que no eras el fantasma que eres ahora. La prueba del tiempo que eras de verdad. El tiempo en el que eras mío.
No te lleves nunca mi recuerdo, porque sepas o no sepas lo que quieres, nunca he sido más feliz que cuando dormías a mi lado.