Son las 3:50 de la mañana. No me puedo dormir. Esto viene siendo una constante estos últimos días. Me quedo hasta tarde despierto, en parte porque tengo cosas que hacer, en parte porque me quedo esperándole, o hablando con él. Obviamente, no voy a ir mañana a clase. No quiero morir en el intento. Y si duermo cuatro horas y después pretendo tener un día con una actividad normal, moriré en el intento. Mañana, además, no me va a dar tiempo a echar siesta. Así que supongo que me levantaré a media mañana en lugar de a las siete, con más o menos sueño, intentaré aprovechar la mañana - me quedan muchas cosas pendientes, estamos en un pico de actividad - y me entregaré a mi agenda social por la tarde. Por eso digo que no me va a dar tiempo a echar siesta, porque tengo planificado el día desde las dos de la tarde hasta... hasta... a saber cuándo termina mi día mañana. Además, claro está, que la parte fuerte es por la noche, que es cuando él entra en juego. Es un plan pendiente, porque el martes íbamos a cenar. Pero resulta que tenía un cumpleaños y no se acordaba. Así que quedamos sólo para tomarnos algo después de cenar. Lo cual también mola, porque a) es por la noche, b) da pie a la situación, supongamos ideal para una primera cita, en la que estás a punto de irte a casa, te callas, se calla, le miras, te mira, te acercas, se acerca, y el resto ya se lo saben ustedes. En la mismísima puerta de la Facultad de Traducción, oiga. Es lo que tiene quedar para tomarse algo en el Bohemia. Que aparte de tener un bonus de romanticismo, luego te encuentras con el epicentro de la actividad granadina del club del pepino. Te acompaño a casa, no, mejor te acompaño yo, que tú estás más cansado, vale, el Colegio queda por ahí. Tablas, Trinidad, Duquesa, San Juan de Dios, Rector López Argüeta, este es mi castillo, pues no está nada mal. Nunca me habían besado en la reja del Colegio. Nunca hubo nadie lo suficientemente importante y lo suficientemente maduro a la vez, como para que eso sucediera. Quieres subir a casa, sí, así la veo. Tienes unos ojos preciosos, tú también, esta es la cocina, esto es el salón. El resto se lo imaginan ustedes, o a lo mejor no. Lo miro, me mira, sonreímos, silencio, censurado, vuelva al paso 1. Amanece a las cuatro y media, se termina la noche, te llevo, no quiero que andes solo por ahí a estas horas. RNE Clásica es nuestra amiga y nos regala la cuarta de Mendelssohn, mientras le beso antes de que salga del coche. Ha sido genial, ha sido perfecto, entra en casa, subo el volumen de la música, soy el amo del mundo. Pasa una noche, pasa un día, y aquí estoy, a las cuatro de la mañana, sin poder dormir. No por esto en especial, sino por el desajuste horario que tengo. Total, para lo que queda de semana, aguanto así hasta el sábado que es la fiesta fin de curso. Ah, se va a venir a la fiesta. Quiero que llegue mañana. Quiero que llegue el sábado. No quiero que esto se estropee. Tengo un presentimiento. Y después de toda la mierda que he tragado en estos últimos años, me atrevería a decir que es un tanto justificado. A saber, no sé exactamente lo que quiero, pero sí sé exactamente lo que no quiero. Y esto no encaja en ninguno de los supuestos que no quiero. Lo cual tampoco garantiza que sea lo que quiero. Pero es todo un primer paso. Por ahora, paciencia, calma y tranquilidad. Y un poco de ilusión, gracias, lo echaba de menos.
Creo que me está entrando sueño, por fin. No está mal, sólo son las cuatro y veinte de la mañana. Esta noche no suena música clásica. Mañana espero que vuelva a sonar Mendelssohn.
14 de mayo de 2008, miércoles, [21:48 - 22:28] @ For further information... please waitQuiero
¡Qué momentos tan interesantes esta primavera! Suerte, suerte... yo creo que he agotado casi toda mi suerte del mes de mayo, o del año, o del trienio, o de la década... quizá el destino me castigue, pero lo voy a tentar un poco más a ver si cuela lo de ir a Roma... y hacer noche en Madrid por el camino.
PD: Os quiero mucho a todos. Mucho mucho.
por lucille, el 15 de mayo de 2008, jueves, [02:31 - 02:33] @ ¡Nennnne, que todo salga así de bien!