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Pensamientos

de Cartapena al Kloster perdido

Hola amor:

Me ha hecho mucha ilusión tu correo, lo he leído al ir a buscar a Zimt a la guarde. Me alegro mucho de leer que este viaje está sirviendo para lo que querías. La he llevado hoy bastante tarde, luego he leído un ratito en la biblioteca, he cogido el abrigo y me he ido al psicólogo. Hemos estado hasta las 13:20 hablando... la verdad es que ha sido muy productivo, es un consuelo poder decir todas las cosas que se te pasan por la cabeza, seguidas, y todos los miedos y sensaciones extrañas, sin tener que pensar en que a la otra persona le dolerán o le preocuparán. Me he quedado un tanto sensible, pero bien. Me ha dicho que tenemos que sentarnos con calma a hablar de las cosas, y no tener miedo a hablar ni a plantear problemas que se nos ocurran. Yo le he dicho que en general siento que si estoy de mal humor no es buena idea hablar de las cosas, porque puede que se monte un drama para nada o que la situación empeore, y que si estoy de buen humor ¿para qué estropearlo? Supongo que en algún sentido es una de mis «frases Lucille» que sólo tienen sentido lógico para mí, o una de esas situaciones en las que me bloqueo porque no acabo de ver claras las ventajas de ninguna de las opciones, porque todas me parecen incorrectas.

Creo que somos perfectamente capaces de ser felices juntos, los dos y los tres. Sólo tenemos que soñar cómo y luego ponernos a hacerlo. Creo que en general le pedimos cosas muy parecidas a la vida: quizá tú le pidas más partidos de deporte, y yo más excursiones, y tú más tele y yo más escuchar música o escuchar el silencio. Al fin y al cabo, a pesar de los vinos caros y los foie con cristalización de espuma de frutos de algo, sigo siendo la chica que se soñaba con el picante aceitoso de los Reclutas de Las Jarras, y que era feliz con la fórmula desconocida de los bazokas de Refugio, con sus tanques de plástico de medio litro y sus vasitos de cristal para compartir. O la que se partió de risa cuando en medio del campo nos desfilaron por delante del coche ese regimiento de maniobras nocturnas. Es sólo que quizá siento que últimamente tengo pocas oportunidades de ser esa persona. De no preocuparme de nada, de planear lo imprescindible, de soñar con el resto y confiar en que «al final todo sale bien». Las cosas a mi alrededor me oprimen, y no puedo sentir esa libertad de estar en paz con el universo, de mirar al infinito, de no deber nada (y no me refiero a la hipoteca ni a la empresa, pero si lo pienso también). Quizá necesite pasar más tiempo mirando el mar, quizá necesite llegar tarde a más sitios para darme cuenta de que de nada sirve ir siempre corriendo. Ya sabes que muchos de los problemas los sufres porque estás ahí, porque no puedo ni quiero ocultarte cosas y aun así hay veces que no puedo decirlas, o que las digo mal. Muchas veces estoy agobiada por mil cosas, y además llegamos tarde (siempre, siempre llegamos tarde) y me dices: «llegamos tarde». Y yo, que no quería hablar, acabo diciendo «joder, mierda, ya lo sé ¿por qué estoy agobiada si no?». Y no sirve para llegar más temprano o que lo pasemos mejor. Quizá seamos como la pareja de lesbianas de QAF: yo siempre llego tarde, y tú siempre te dejas algo. Quizá no.

Es como si cada mañana me levantara con una cuerda enorme con un nudo, y tuviera un día para deshacerla. Hay días que consigo deshacer el nudo, cuando el día está más o menos avanzado, y entonces y sólo entonces consiguiera descansar. Hay días que puedo ignorarlo, aun sabiendo que si lo hago al día siguiente será más grande y estará más enredado. Hay días que es un nudo simple que puedo deshacer antes de desayunar, y días que me pesa tanto que no sé si conseguiré llegar andando a la oficina. Pero siempre lo consigo. Ésa es la parte buena.

Sé que a veces pido mucho, y que no me pongo en tu lugar. A veces intento mentalmente meterme detrás de tus ojos, y ver lo que tú ves, y decir las cosas como creo que las comprenderás, sin saber exactamente hasta que empiezo a hablar qué son y cómo sonarán.

En fin, que te quiero y, más importante aún, quiero quererte y quiero ser mejor persona (como el loco de la peli).

Dime cuando puedas qué plan de vuelta tienes, que no tengo fechas ni horas ni ruta ni nada.

Besos y más besos,

Lu

05 de marzo de 2008, miércoles, [10:06 - 10:08] @ long time no see
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